lunes, 16 de noviembre de 2009

Pintando con Carlitos


Para empezar a pintar: se inicia boceteando. Tomar un lápiz, mover la mano rápidamente, haciendo de un trazo tu figura con líneas o formas geométricas. Se recomienda usar LAPIZ.


Autor: Carlos Cuadros.

GUIA POÉTICA - William Oropeza

HABITÁCULO
La visión no es la misma tras el parabrisas que bajo la luna
menos desde el acantilado. Aquí la atmósfera influye
sobre la acumulación de los vehículos en movimiento, color y forma,
así lo oblicuo, junto a los paneles viejos; por esencia
el parqueo contrapone el espíritu a los gestos,
allí donde las aguas conjugan a las voces en una sola identidad.
Es imposible centrar la mirada, permanecer de pie, abrir los ojos;
si el piso vibra en la incomodidad de lo fortuito y los humores
envanecen hasta el final en el rebalse.


II


El resplandor es demasiado débil y sobre la orilla brota un intento
por entender al mar, descomprimirme a latigazos
como si el arrastre delatara mi percepción eterna del paisaje,
la formación temprana de los hombros; mis texturas.
Mis alientos y mis flujos se desarrollan, la sal y el rumor
ondean con fuerza, persisten los muimuyes y la curiosidad;

la incertidumbre; es lo único que hay.

III


Hay una enorme burbuja, un colapso intestinal.
En mis entrañas brotan cientos de ácidos
Mientras la emergencia de cangrejos intempestos,
llama la anorexia, con la negación absoluta del silencio,
la desdentez pérfida de mi boca.
A éstas alturas es imposible la ingestión de crustáceos,
si la efervescencia no comulga con las olas
o su abundancia nos satura de fósforo.
Para cualquier renacuajo es preferible contener primero los impulsos.


IV


Sobre la arena solo hay zapatos viejos, bolsitas de látex,
sucios boletos, la posibilidad inoportuna de coger una alergia
en suma nada -salvo las huellas- de una enorme incertidumbre.

viernes, 13 de noviembre de 2009

La Dama de la Mansión


Paseando solo bajo una tarde de otoño, de pronto me detuve a contemplar una ventana.
¡Cuánta primavera había en aquel rostro!
¡Cuánta belleza mustia y olvidada, había en aquella dama!
En primera instancia fingí no interesarme, pero mis ojos habían quedado prendados de aquella imagen.
¡Si era una hermosa esfinge mística! Con una mirada lánguida y compresiva, pero triste.
Su punto de mirada era el infinito, y en cambio a mi no me alcanzaba la luz del día para contemplarla.
En ningún momento se dio cuenta de mi mirada.........
Quizás aquellos ojos color esmeralda, esperaban a quien tal vez jamás volvió.
Sus manos apoyadas sobre su falda parecían de mármol de tan blancas.
Estoy seguro que aun aguardaban acariciar el rostro amado, o guardar para siempre el último adiós.
Parecía irreal, no se movía, de no ver como el viento abanicaba su cabellera rubia, hubiera creído que se trataba de un sueño. Pero no, estaba allí.
Desde entonces todas las tardes acudía a verla. Y sin ni siquiera saber que la estaba amando, seguía con sus manos quietas esperándome.
Pero un día, cuando a pesar de los truenos y relámpagos acudí a la cita, ella no estaba en la ventana. Se había olvidado de mí.
Fue entonces, que como enloquecido golpee con fuerza las grandes puertas de aquella majestuosa mansión.
De pronto un hombre, de cabeza cana, y guante blanco, abrió la puerta y con voz ronca y tajante me dijo.
- ¿Qué desea?.
- No sabía qué responderle, pero si sabia al mismo tiempo cual era el propósito de mi visita.
Señor disculpe, hace algunas tardes que observo desde aquella ventana a una dama muy hermosa que siempre contempla sin moverse , todo cuanto la rodea, y hoy he venido a verla y no se encuentra.
- ¿Quién es?, ¿Dónde está hoy?.
- ¡Ahh! ¿Usted se refiere a la nueva muñeca de cera del señor?

Hoy acaba de venderla.


Autor: SUEÑO.

Tres razones para mirar la selva


El vasto territorio amazónico del Perú es un bosque gigante que cobija a veinte ciudades y a cien aldeas que luchan, a diario, por la difícil supervivencia en la selva. Sin embargo, la Amazonía peruana no es el infierno verde que algunos suponen. Es, más bien, un jardín protector del hombre y un seguro para que la humanidad no enfrente un futuro calamitoso.
Tres son las razones vitales para girar nuestros ojos y desvelos hacia la selva peruana: porque ser una fuente inagotable de oxígeno, porque es la más grande reserva de agua del planeta y, finalmente, porque es nuestro banco genético y biológico aún no esclarecido.
El Perú, por el momento, puede respirar tranquilo. Cuando no haya porción costeña o selvática sin smog ni contaminación, nuestra Amazonía nos dará el aire más puro. Emigrarán a la selva los peruanos del mañana, con los bronquios atorados y los pulmones negros, sólo para respirar el oxígeno que la Amazonía libera diariamente hacia la atmósfera.
Pero no sólo de aire vive el hombre. Cuando agonicemos de sed, recién descenderemos a las mismas orillas de los ríos afluentes del Amazonas, a beber en sus lagunas los últimos manantiales, mientras los grandes ríos del mundo, el Misisipi, el Nilo o el Yangtze de China ya se hayan secado por completo. Las lluvias renovarán esa agua dulce, por lo que les haremos fiestas a la prodigalidad acuosa de nuestros ríos selváticos.
Y cuando vivamos en la selva – porque no nos quedará otra – por fin nos pondremos a estudiar los cientos de peces aún desconocidos de la Amazonia peruana, los batracios, las ignoradas flores, las palmeras, las hormigas aún no bautizadas, el caracol, los cítricos y bananos, las higueras vírgenes, todas esas formas de vida que no se saben, ni qué vitaminas poseen ni qué cánceres curan. Ese es el tesoro genético que sólo los peruanos poseemos y que los hijos de nuestros hijos deberán defender cuando el mundo entre en estado de coma y los peruanos aún sigamos despreocupados gracias a la madre selva.



Autor: Juan Ochoa López

Saludo Inicial

¡Hola amigos! Con fecha de hoy se acaba de crear el blog Tullpa, destinado a la creación cultural, opiniones y puntos de vista que enriquecen nuestro quehacer como personas y habitantes de este planeta azul llamado Tierra.